De la imagen arquetipo de la serpiente que se muerde la cola a la imagen real del perro que se la destroza, cuando su única salida es la autodestrucción, está toda la diferencia entre el ciclo impensable de la NATURALEZA, despiadado pero REAL, y el paraíso artificial de la CIVILIZACIÓN, aniquilador pero IDEAL, orden de líneas claras y definidas, limpio y pulcro hasta la náusea. En un lado se vive y se muere, muchas veces de forma atroz; en el otro, ni se vive ni se muere, y apenas se respira, estancamiento vital, exudado blanquecino formado por millones de glóbulos blancos muertos.
Mostrando entradas con la etiqueta serpiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta serpiente. Mostrar todas las entradas