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XL

Una cuestión de vital importancia no es sólo que los animales sueñen, como es evidente, sino que sueñan con lo que hacen cuando están despiertos o con lo que han hecho o harán en un futuro. El sueño se hace manifiesto en los gatos que chasquean la lengua, tragan saliva, emiten sonidos, efectúan movimientos espasmódicos, se agitan y mueven las patas e imprimen movimientos delicados en sus dedos, palpando el vacío. El cuerpo ejecuta, escenifica escenas imaginarias de cacerías, persecuciones, enfrentamientos, el olfateo del entorno o el afilado de las garras en los árboles. Algo en el fondo de la vida no tiene bastante con el mero descanso de los seres, con dormir y nada más, exige la reconstrucción de un mundo virtual paralelo al mundo real, la creación de otra esfera al lado del tiempo. La repetición como mandato natural.

XXI

A medida que caminaba entre las hierbas, centenares de pulgones de todos los colores, verdes, rojos, marrones, negros, se aferraban a sus piernas y ascendían como por las columnas de un templo andante, nueva especie de árbol en movimiento. Cuando el peso de la capa de insectos, por acumulación, alcanzó un determinado valor límite, el cuerpo se tambaleó durante unos instantes, giró sobre sí mismo y acabó derrumbándose, sepultado bajo una nube multicolor palpitante. El sueño había empezado.

XV

El sueño y el vuelo más allá de todo límite son viejas aspiraciones del hombre, aunque, por supuesto, incompatibles por razones físicas. Un simple vencejo, volador consumado e infatigable, da cuenta cumplida de ellas, es capaz de dormir y volar al mismo tiempo, entre aleteos frenéticos y largos planeos, inmóvil, a contraviento; además, por si no fuera bastante, añade el aliciente del sexo, la copulación durante el vuelo. Abajo, en tierra firme, nunca se ha oído hablar de nada semejante; mirada de recelo a las alturas, ceño fruncido.

XIII

Hugo de pelo negro es un hombre y le gustan los hombres; Jaime no, es un gato, y no tiene preferencias por hombres o mujeres mientras reciba la atención que se merece. Duermen juntos, Jaime al lado, con la cabeza hacia los pies de la cama, siempre igual. Pero esta noche es diferente. Jaime está frente a él, erguido, apoyado en las patas traseras, y empieza a hablar: "Pues yo estoy contento, qué quieres que te diga, no está tan mal ser un animal doméstico. Lo que pasa es que se tiene una visión muy negativa de la domesticación. Yo lo veo más bien como una simbiosis, un intercambio provechoso entre los humanos y los animales. Tengo comida, alguien que me cuida; no he de preocuparme por huir de los depredadores ni conseguir presas. Encima tengo un sitio dónde vivir y me limpian la arena cuando hace falta. A cambio me dejo tocar, no mucho, depende de mi estado de ánimo, escucho largas conversaciones, doy consejos que nadie escucha, ronroneo de placer, aunque esto no sé a quién satisface más. Y sí, algún día moriré, como mi hermano Kurfu en un charco de sangre, pero moriré como los humanos, tendido en la cama, en el hospital, y no como los animales, tirados en cualquier parte; en caso necesario, doy mi autorización para que una inyección dé punto final a mi vida". Con cara de asombro, Hugo se despierta, no sabe si todavía está soñando o es que el gato sueña con él. No importa; a partir de ahora todo irá bien, está seguro. Da buena suerte que los animales hablen en sueños, fábula del inconsciente. Se deja caer en el colchón, confiado, y apoya la cabeza en una almohada más suave que nunca, mientras unas orejas puntiagudas, un poco ladeadas porque han notado movimiento en la cama, también escuchan.

X

Hay una mezcla de sorpresa y temor, de paz y guerra perpetuas, armonía y discordancia sin fin, cuando se advierte que el animal que uno tiene al lado también respira, al oír su respiración, cómo inspira y expira una columna sonora, casi pesada, de aire caliente. El ejercicio espiritual obligado es acompasar el ritmo de la respiración hasta formar un solo soplo, ascendente y descendente,  mientras se sueña con un único, aunque multiforme, hálito vital, de los pasajeros quiescentes del planeta Tierra.